Desagüe

Las paredes se inclinan y son de blando plomo. Grises como gris es mi mirar se acoplan a mi pesar dando pie y lugar a pensamientos sin sentido que buscan colocarse en, por fortuna, un mundo imaginado. Mi paraguas que no soporta peso da sombra aún en la difuminada luz de los días de lluvia. Este cuarto, mi refugio, empequeñece, regularmente, haciéndome sentir a mi mas grande. Ahora me arrepiento y pienso q debí hacerle caso a mi madre y no debería haber abierto aquel paraguas dentro de la casa.

            Por qué cuando miro a las nubes y veo una forma, aún señalándola, nadie mas la ve. Juro q no las invento. De pequeño no me enseñaron a callar y no decir tonterías porque todo el mundo decía que era un viejo. Yo daba por echo que lo que decía era correcto, real, e imperativo de obligación.

            Tu mano que me rozo disimuladamente se deshizo como gota de agua al contacto con un rollo de papel súperabsorvente. Recordé cosas, aguas pasadas q son fuente de vida en mi memoria. El pasado ya no existe y yo imbécil lucho a toda costa por retenerlo. Abre un grifo y atrapa el agua con tus manos, agárrala fuerte, que no se escape. Te das cuenta, poca cosa puedes abarcar con respecto a la abundancia. Ella se derrama por tus manos, desborda tus orillas, desborda tu mirada, y el limite de tu entendimiento, el desagüe.

 

(junto a él se ha sentado una joven con la que va a contemplar la luna llena sobre parís)

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