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Silencio

Que reinas en el ambiente

Y en las palabras de las gentes

Mi alma no conoce de tu existencia

En ella reina la tempestad

La aborda la violencia

No encuentra un momento de tranquilidad

No existe el refugio

Ideal de los desenamorados

Antes de conocerme soñaba con conocerte

Creía que eras producto de la soledad

Que quiera o no hoy padezco

Por ello/a

Vivo dentro de esta enfermedad terminal

 

 

Ante la quietud del día

El empuje del tiempo en mi espalda

 

 

Tu lengua recorriendo mi brazo fue el escalpelo que abría la caja cerrada de los sentidos. Un corte limpio y húmedo hizo que éstos saliesen de forma poco ordenada, pero educada, de su recinto por mi predeterminado, derramándose por los bordes, inundándolo todo, estremeciendo mi cuerpo. Tu mano abrazada en mi mano loca, miraba tus ojos, sentía tu piel, suave, caliente, dulce, indescriptible para las mortales  palabras. Aliento que exhalabas, que yo sin pensarlo respiraba, miradas fugaces que recogía, tensiones liberadas, abrazos de palabras en manos revueltas, películas de chinos y manos en el pomo de la puerta. Mis manos en tus manos, en tu cuello, en tus senos y en tus piernas, abrazos sentidos , por primera vez sin miedo, tus labios a mi vista parecían derretidos, al tacto con los míos eran claridad, y a la vez tempestad, oleaje que agitaba mi caja recién abierta de los sentidos.

 

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