Leopoldo María Panero, absurdo intento de un abrazo

El lamento de un vampiro.

Vosotros, todos vosotros, toda
esa carne que en la calle
se apila, sois
para mí alimento,
todos esos ojos
cubiertos de legañas, como de quien no acaba
jamás de despertar, como
mirando sin ver o bien sólo por sed
de la absurda sanción de otra mirada,
todos vosotros
sois para mí alimento, y el espanto
profundo de tener como espejo
único esos ojos de vidrio, esa niebla
en que se cruzan los muertos, ese
es el precio que pago por mis alimentos.

 
Le bon pasteur (Haikú).

Es duro el trabajo de la pesadilla,
es duro
arrastrar de día el carro de las marionetas,
de noche; y ser una de ellas
mañana, cuando abran los ojos
para no ver
que la bailarina de cuerda danzando entre ellas
mueve ella misma el resorte.

 
 
 La monja atea.

Las monjas adoran a su Dios que no existe
mientras el Papa aprieta el gatillo
y dice Dios no existe
es una imaginación de la Iglesia
que está muriendo poco a poco
los ateos lloran al pie de una estatua.
Y el mundo dice Dios no existe
es una imaginación del Papa
mientras los ateos
lloran y lloran por su belleza perdida
y Dios ya no existe
está llorando en el Infierno.

Ésta es la estatua entera de la nada.

 

Heroína.

El diamante es una súplica
que tú inyectas en mi carne
el sol asustado huye
cuando eso entra en mi vena.

* * *
De mujeres y saliva
sólo está hecha la vida:
la heroína es más que el ser
y algo que a la vida excede.

* * *
Que estoy vencido lo sé
cuando el veneno entra en sangre
el triunfo es una burbuja
me deshará la mañana.

* * *
Si el ciervo asustado huye
es que en el bosque ha su casa
así buscas en tu brazo
un lago donde esconderte.

* * *
Contar ciervos en el llano
es deporte de poeta
de hombre es buscar avaro
placer en una cuchara,
oro en el excremento
para que el aullido muera.

* * *
Un fauno y una derrota
mujeres y algo de música
y el sueño de algún efebo
es cuanto de mí sé
y que ahora la heroína
convierta en nada y en polvo.

* * *
Todo ciervo sabe morir
pero que al hombre le cuesta
lo sabe el lento dibujo
de la aguja por mis venas.

* * *

Lento humo de cucarachas
así el orgullo se muere
pálido porque entre el polvo
de la cuchara lea mi destino.

* * *
Antiguos sapos he buscado
en el océano infinito
la aguja muerde y hace daño
tengo cactus en los brazos.

* * *
El jaco es una ramera
que susurra en la oscuridad
en mis manos, cuando me pico
cae el cabello de una mujer.

* * *
Como las alas de la nada se mueven entre el bosque
así el viaje de mis dientes por entre los cuerpos vivos
y como una ramera que se arrodilla en la noche
el rezo de una aguja en la violencia del cuerpo.

* * *
La aguja dibuja lenta
algún ciervo entre mis venas
cuando el veneno entra en sangre
mi cerebro es una rosa.

* * *
Como un viejo chupando un limón seco
así es el acto poético.
El caballo con su espada
divide la vida en dos:
a un lado el placer sin nada
y al otro, como mujer vencida
la vida que despide mal olor.

 
 
 Asesinato.

<<cuando un hombre no nos
deja vivir, matarle es un acto
en defensa propia>>

LEOPOLDO MARIA PANERO

 
 
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