un día nublado de invierno en la playa

Al pie de las olas, en esta noxe oscura que para los demás es un dia soleado, sentado solo, pero acompañado, en el final del camino de las tablas, mis manos comparan la suavidad de la arena con la aspereza de las piedras, arena, que me recuerda a ti y a tu pelo, tu piel suave corriendo por las yemas de mis dedos, y piedras enteras, asperas, como tus palabras, netas, directas, y y duras y pesadas, como sostenerte una mirada. En mi soledad siento miles de manos en forma de viento que agitan mi pelo y me traen gotas perdidas de las olas que, al chocar con mi cara, despiertan mis sentidos. Levanto la cabeza, y miro al horizonte, dos barcos en toda la extensidad, demasiadas pocas vidas, pocas historias, para ese fragmente de eternidad. Miro mi mano cargada de arena, unas gotas de agua comienzan a caer en ella. Miro al cielo, y no por casualidad, todo está nublado. Miro a mi alrededor y me tumbo a mi lado. Mi cara y mi pelo se mojan, y las pocas gotas, que podría contar, que caen sobre mis labios me hacen temblar al recordar la suavidad y humedad de los tuyos. Recordando lo que solo son ya recuerdos noto que no queda arena en mi mano, abro los ojos y es tormenta, hago el último esfuerzo, me levanto y hecho a andar sin destino acompañado de mi mismo y con todas mis heridas abiertas. Recuerdos que solo son eso, recuerdos.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s